
LGBT+ RIGHTS MÉXICO

El movimiento que me eligió
Siempre he creído que cuando las causas son sinceras, los movimientos nacen de forma natural, como respuesta a una necesidad colectiva.
Fue mi propia historia de vida la que me llevó a fundar LGBT+ Rights México, y a construir, junto a liderazgos jóvenes de todo el país, un espacio donde compartimos convicciones: que la diversidad debe tener voz, participación y representación en la vida pública de México.



Movimiento Plural
LGBT+ Rights México nació como un movimiento profundamente plural. Desde su origen reunió a personas provenientes de distintas corrientes ideológicas y militancias partidistas, bajo la convicción de que los derechos de la diversidad sexual no pertenecen a una sola fuerza política. Esta visión multipartidista permitió construir un espacio donde personas de distintas tradiciones políticas coincidieran en un objetivo común: impulsar la participación política y la incidencia legislativa de la diversidad en México.

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Movimiento Joven
El movimiento también se distinguió por su carácter generacional. Fue fundado a mis 19 años y rápidamente se convirtió en un espacio donde las juventudes tomaron protagonismo en la defensa de los derechos y la participación política de la diversidad. Con una edad promedio cercana a los 24 años, la organización se consolidó como una plataforma para formar liderazgos jóvenes comprometidos con construir un México más libre e incluyente.



Movimiento Diverso

La organización también se concibió como un movimiento diverso en el sentido más amplio. En ella convivieron personas de distintas orientaciones sexuales, identidades de género y trayectorias de vida, reflejando la pluralidad real de la comunidad LGBT+. Más que una etiqueta, la diversidad se entendió como una fortaleza colectiva: la posibilidad de construir una agenda pública donde lesbianas, gays, bisexuales, personas trans y otras identidades pudieran participar activamente en la vida política del país.
Movimiento ordenado
Desde sus primeros meses, el proyecto apostó por una estructura organizativa clara y participativa. LGBT+ Rights México contó con reglamentos internos, una Asamblea Nacional, representaciones estatales y una presidencia nacional acompañada por diversas secretarías temáticas. Este modelo permitió coordinar equipos en distintos estados del país y consolidar una organización con presencia territorial y capacidad de incidencia política.



